viernes, 18 de abril de 2014


(Continuación 2)


 (+) Un 29 de Abril se encontraba en el patio. Esa clase de patios que deseabas desde que empezaron las clases a las 8:00 de la mañana.  Por ahora no había sido una jornada dura, sino más bien llevadera. Había saludado a Estela y Tatiana como siempre, había dado un beso cariñoso a Helena como siempre, había evitado miradas con alguna que otra persona no agradable como siempre también, se limitó a atender y tomar apuntes de las explicaciones… Pero… ¿Realmente era todo como siempre? ¿O era todo en leve espejismo? Un espejismo ligero, una seda suave, transparente… Si, quizá era eso, una burbuja que le hacía creer que no existía, pero que en realidad le aislaba de todo lo que no tuviera que ver con aquel nombre… Con aquel acto tan inocente de buscar un nombre en un ordenador.

-¿Te pasa algo María? –quiso saber Estela, cuando advirtió que María llevaba demasiado tiempo sin articular palabra, algo que no era propio de ella.

-¿Qué? Eh… No… - la voz de Estela hizo que perdiera el hilo a sus pensamientos, y la sacó de su burbuja –Bueno… No sé. Puede.

Ante la sorpresa de Maria, Tatiana  clavó sus ojos atentos en ella. Y preguntó:

-¿Qué pasa? Esta mañana te noto rara. Es como si realmente no escucharas nada de lo que nadie dice, es como si oyeras sin dar la menor importancia. Cuéntanos si quieres…

Tatiana le transmitió confianza, y se decidió.

Relató lo mejor que pudo aquello que había sucedido en su fin de semana. Estuvo hablando durante 5 minutos, impresionada ante las miradas de sorpresa de sus dos amigas.

-¡Es impresionante! –exclamó Estela después de que María acabara de hablar.

-Un buen comienzo, desde luego –dijo Tatiana - ¿Y tienes alguna foto suya no? Enséñanos alguna del tuenti, y te damos nuestra opinión.

Así lo hizo María, y al abrir la foto y mirarla antes de enseñársela a sus amigas, encontró a Raul  incluso más guapo que como lo recordaba.

-Sí, es guapo. Y además muy moreno… - comentó Estela demostrando verdadero interés –Parece incluso ¿Moro? ¿Latino? Sí, eso es.

-A mi no me lo parece, pero no tendría ningún problema al respecto. Al contrario, siempre me han atraído los chicos de piel muy morena.

-Es verdad, además parece buen chico – dijo entonces Tatiana, que hasta ahora parecía embobada con la foto.

-¿Y dices que se te ocurrió el nombre así de repente?

- Si, fue algo especial. Casi tanto como él. En serio, parece diferente. Creo que lo es, no es como los demás. Lo que conozco de el por ahora me gusta – le contestó a Estela

- ¿Y no te gustaría conoceros en persona?

-Me encantaría, pero antes quiero hablar más con él, ver interés por su parte y esas cosas…

Fue una conversación agradable. Si.

 

Y pasaron los días… y extrañamente iban bien. Era como si con la llegada de aquel nuevo chico todo fuera mejor, veía interés por parte de sus amigas, y no había tantas críticas. Alguna que otra, pero ella no daba importancia. Como si su foco de atención hubiera pasado a ser otra cosa, otra persona totalmente diferente, especial y única. Ya le transmitía mucho detrás de una pantalla, no quería ni imaginarse en persona.

Raul seguía hablándole, no todos los días, pero sí de vez en cuando. Hablaban de cualquier cosa, a veces de estudios, otras de amigos, algunas tonteaban y, lo más frecuente,            hablaban de música. Curiosamente a él le gustaba el mismo tipo de música, el rap. Algo que María adoraba, necesitaba con todas sus fuerzas, era su vía de escape, su desahogo. Era muy importante. Y a él parecía gustarle también. Otra casualidad más.

 

Algo que también llamó su atención, y algo que le diferenciaba de todos los chicos con los que había estado hasta ahora fue su saber ir despacio, fue como demostraba que realmente tenía un interés por ella y no por pasar el rato. No quería lo que todos los chicos le habían echo ver a María que querían, dos o tres besos y algunas otras cosas más. El no, y ella sentía que la valoraba como mujer. Le imaginaba como esos chicos que creía que no existían, esos que se pierden mil veces más en dos ojos que en un buen escote. Una persona que valía la pena, sin ninguna duda. Aparte de exageradamente atractivo, con una sonrisa preciosa. Era quizá el chico más guapo del que se había fijado nunca. Y es que lo pensaba, totalmente en serio. Veía a los otros y observaba ya a rostros que no le decían nada, no le transmitían absolutamente nada, podrían ser caras bonitas, si. Pero ninguna tenía que ver con el atractivo especial que veía en Raul, y eso que solo eran fotos.

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